Jamás me había dado cuenta,hasta esta noche, de lo parecidos que son, nuestros problemas sentimentales con los debates de los politicos en el parlamento.
Una amiga me ha ayudado a comprender. El congreso de los diputados, el lugar donde los politicos toman las decisiones sobre nuestro futuro, puede llegar a ser nuestra propia mente, nuestros propios pensamientos.
Si bien en el parlamento hay gobierno y oposición, en nuestros interior encontramos sentimientos y miedo; el primero debería gobernar nuestras acciones mientras que el miedo, nos frena, nos critica y nos paraliza; en el fondo hace todo lo posible por que no seamos felices.
En ocasiones los sentimientos se ven como el gobierno, en una moción de censura por parte de la oposición; este dilema interior puede llevar a la caída de nuestro gobierno personal y provocar nuestra propia crisis política; pero lo que el miedo no sabe es que jamás podrá triunfar en nuestro sistema parlamentario racionalizado.
¿Que sería de nosotros sin sentimientos?, sin gobierno, aunque este supuesto nunca se podrá llegar a dar, por que el miedo, aunque solo sea eso, miedo, se convierte en un sentimiento ya sea de exclusión, de cobardia... de esta forma pasan a ser un gobierno nuevo, un gobierno de sentimientos negativos convertidos a la fuerza en positivos.
Pero cada uno tenemos nuestro sistema parlamentario, nuestros propios problemas, que nos hacen en el fondo tan humanos; solo cada uno de nosotros es capaz de resolver sus debates internos y poder elegir su propio gobierno.
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Lo he pensado muchas veces compañero!
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